domingo, 19 de octubre de 2014

Mala reacción de Vergini

Un hincha del Sothampton cargó a Vergini tras la goleada en contra y posó a su lado marcando un ocho con las manos (el partido terminó 8-0). Al defensor no le gustó y, según relata el propio hincha, le metió un bife.



No fue una tarde fácil para Santiago Vergini. El defensor marcó un gol en contra en la goleada que su equipo, el Sunderland, sufrió ante el Southampton por 8 a 0. Un golazo, para ser más precisos. Pero como si eso no fuera suficiente, después del partido, un hincha del conjunto local, se acercó hasta donde estaba el ex Newell's y posó a su lado, sin previa consulta (claro), con ocho dedos abierto.

A Vergini no le causó ninguna gracia la picardía. De hecho, es posible corroborarlo en el retrato. El propio hincha escribió en su Twitter que luego de la escena, Santiago lo golpeó. Sunderland no levanta cabeza y sigue entre los puestos del fondo en la Premier League (ganó apenas uno de sus últimos nueve partidos). 






Fuentehttp://www.ole.com.ar/futbol-internacional/inglaterra/lleno-dedos_0_1232277046.html

lunes, 13 de octubre de 2014

Costa Rica: Racismo, violencia y ponchera en el fútbol

San José / ACAN-EFE.

La jornada del pasado fin de semana en Costa Rica se recordará por hechos de violencia que van desde escupitajos hasta el lanzamiento de un celular a los futbolistas por parte de aficionados, a quienes se les aplicará la ley, dijo hoy una fuente oficial.



Foto: Diario El Día 


El ministro costarricense de Seguridad, Celso Gamboa, declaró hoy a la emisora de radio ADN, que los aficionados involucrados están plenamente identificados y que se les aplicará la Ley contra el racismo y la violencia en espectáculos deportivos.

El primer caso se dio la noche del sábado en el estadio Eladio Rosabal Cordero, donde el Herediano recibió y venció al Cartaginés por 1-0, en uno de los partidos con más rivalidad histórica en Costa Rica.

Cuando el futbolista del Cartaginés Carlos Johnson iba a realizar un saque de banda un aficionado le escupió por la espalda y otro le dio un golpe con el puño, ambos desde la tribuna, aprovechando que en ese sector no hay barreras ni mallas altas que los separen del campo de juego.

A estos aficionados se les podría aplicar una sanción de no permitirles el ingreso a un estadio por un periodo máximo de tres años, como lo estipula la ley.

El domingo, en el estadio Alejandro Morera Soto de la ciudad de Alajuela, un seguidor del equipo Carmelita, al ver que su equipo perdía por 3-0, lanzó un teléfono móvil al delantero del Santos Cristian Lagos, pero no logro golpearlo.

En este caso, el ministro Gamboa dijo que el aficionado involucrado, además de que no se le permita el ingreso a un estadio, se expone a cargos penales al intentar agredir al futbolista con un objeto.

El mismo domingo el Saprissa cerró la tribuna sur del Estadio Ricardo Saprissa para su partido ante Limón, luego de que miembros de su barra brava "La Ultra", protagonizaran una pelea entre ellos en las calles aledañas.

El ministro Gamboa destacó que la junta directiva del Saprissa atendió el domingo la recomendación de la Policía de no permitir el ingreso al estadio a los miembros de "La Ultra".
 





Fuente: http://www.critica.com.pa/notas/1777774-racismo-violencia-y-ponchera-el-futbol-costa-rica#sthash.c4wbJXRr.dpuf

El mapa rojo del fútbol mexicano

Son las 11:46 de la noche y David le pregunta por mensaje a Alama: "Me quieres?". Ella le contesta “Síííííí” y le manda un corazón. Es sábado 20 de septiembre, una semana antes de que él y sus otros compañeros se estrenen en la temporada. Es un adolescente imberbe, tiene cara de niño, habla de amor y juega con los Avispones de Chilpancingo, un equipo de la Tercera División.



Trac..trac, trac, trac, trac, trac… Dos personas están detrás de una puerta blanca y con un celular graban el sonido de una balacera, las ráfagas son constantes, de diez o quince disparos y se cuentan al menos cincuenta tiros. Espacios de silencio y luego otra vez trac, trac trac, trac, trac… 

“Se escucha súper cerca” dice quien está sosteniendo el móvil. Y allí, justamente muy cerca de esa casa, los chicos de Avispones –los que pudieron- se aventaron al piso, gritabaron, pero David murió. Su nombre completo: David Josue García Evangelista. 

Habían ganado 3-1 como visitantes a Iguala FC y regresaban a casa. Horas antes, elementos de la policía municipal de Ayotiznapa e integrantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” se habían enfrascado en una batalla. A las diez de la noche el autobús del equipo fue baleado. La hipótesis es que confundieron el camión de Avispones con el de los normalistas. 

En Iguala y Chilpancingo la violencia es cotidiana. Ambos municipios del estado de Guerrero están entre los ocho primeros donde más homicidios dolosos ocurren en México, según las cifras oficiales. 

En nuestro país hay cuatro divisiones profesionales de futbol -Liga MX, Ascenso MX, Segunda y Tercera- y de los 292 clubes que las integran, al menos 79 están en plazas de alto riesgo de acuerdo con datos sobre las entidades más violentas del Sistema Nacional de Seguridad. El peligro es para todos, también para el futbol. 

Días después, los compañeros de David Josue, con la playera amarilla del club, custodiaban su féretro blanco rodeado de flores del mismo tono. Niños entre 13 y 18 años que hacían cosas de adultos y de mucho dolor: llorarle a un muerto. A David le gustaba Prince Royce y a Alma, su chica, también.



Fuente: http://juanfutbol.com/indepth/zonas-violentas-una-persona-es-un-dato-y-una-historia-de-amor

viernes, 10 de octubre de 2014

Presentan un nuevo proyecto de Ley contra la Violencia en el Fútbol

  Los presidentes de River, Rodolfo D’Onofrio, y de Boca, Daniel Angelici, se reunieron esta tarde en el Estadio Monumental con el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Domínguez, quien presentará esta semana un proyecto de ley para combatir la violencia en el fútbol.


  La iniciativa fue consensuada con todos los clubes y tiene como objetivo central que las familias puedan volver a las canchas argentinas.

  En la reunión que mantuvieron antes del inicio del partido, D’Onofrio afirmó que le hubiera gustado que a este Superclásico hubiesen podido concurrir los simpatizantes de Boca pero que, lamentablemente, “existen minorías violentas que hacen imposible que por el momento esto ocurra”.


Fuente:http://www.sitioandino.com/nota/134506-un-proyecto-de-ley-contra-la-violencia-en-el-futbol/#galleryzoom.0

Matan a jugador camerunés de un piedrazo

   El futbolista camerunés Albert Ebossé recibió un piedrazo mortal de sus propios hinchas. Ocurrió el último sábado, en la Liga de Argelia, cuando el JS Kabylie perdió 2 a 1 y el público arrojó proyectiles sobre los jugadores que se retiraban de la cancha.



   Ebossé había hecho el único gol de su equipo, y recibió la pedrada en la cabeza que lo mató cuando se retiraba del campo de juego. Tenía 26 años, era el goleador del equipo, y acababa de ser padre esa misma mañana. Increíble. 

   El delantero fue trasladado de urgencia al hospital más cercano, pero murió en la misma ambulancia a causa del traumatismo craneoencefálico que le había producido el impacto. Una locura inentendible.







Fuente: http://tn.com.ar/deportes/tremendo/drama-en-el-futbol-mataron-a-un-jugador-de-un-piedrazo-horas-despues-de-ser-padre_527879

viernes, 3 de octubre de 2014

"Violencia en el Fútbol. Investigaciones sociales y fracasos políticos”, de José Garriga Zucal

En los últimos 20 años en la Argentina han proliferado las investigaciones realizadas desde distintas disciplinas de las ciencias sociales sobre la problemática de la “Violencia en el fútbol”. Antropólogos, comunicadores, sociólogos han indagado con diferentes miradas este fenómeno social, concentrándose principalmente en el colectivo etiquetado por la prensa y el decir popular como “barras bravas”. Estas investigaciones han analizado en torno a este tópico distintas problemáticas entre las que se destacan: la construcción de identidades en torno a la cultura del aguante, la problemática de las masculinidades, del cuerpo, las moralidades, las redes sociales, la política, los sentidos de la violencia, el rol de los medios, entre otras cuestiones. En este contexto se inscribe el libro singularizándose en este terreno al hacer un aporte extra por la vinculación de las producciones y de la labor académica con la discusión y proposición de líneas de acción y modalidades de gestión de las políticas públicas para disminuir los hechos de violencia en el fútbol. En este sentido, esta compilación realizada por Garriga Zucal es la primera que se concentra y dedica a poner en diálogo las producciones realizadas en las ciencias sociales con el análisis y la proposición de nuevos enfoques y líneas acción para las políticas de seguridad en los espectáculos deportivos.
Este libro se encuentra organizado en tres secciones, con un total de catorce trabajos de especialistas del país y del extranjero con diferentes trayectos formativos de distintas disciplinas de las ciencias sociales. Estos momentos se articulan permanentemente para comprender las múltiples aristas y actores sociales vinculados con esta problemática. A lo largo del libro, transitamos por estudios que permiten profundizar la mirada sobre las prácticas y significados en torno a la violencia de los integrantes de las denominadas “barras bravas” en la Argentina; las formas de organización de las hinchadas, los usos de la violencia, las medidas tomadas y modalidades de abordarlo por diferentes estados de América latina y Europa; presentando en su tercer apartado un análisis sobre las políticas implementadas en torno a la seguridad en los espectáculos deportivos en el ámbito local. Estas tres cuestiones trabajadas a lo largo de los capítulos y secciones permiten al público en general, académico, políticos y funcionarios tener a su disposición en este libro un excelente compendio que le permitirá superar las miradas reduccionistas mediáticas sobre la violencia en el fútbol, para crear nuevos caminos para las políticas de “seguridad” en el deporte. 
Ingresando a la primera sección del libro titulada “Violencias locales: abordajes, miradas y diagnósticos” nos sumergimos en la problemática de la violencia y los hinchas de los clubes, particularmente aquellos denominados como “barras bravas” en la Argentina. Los distintos capítulos abordan diferentes casos ligados a clubes de primera y segunda división, teniendo como aporte extra y sustancial la combinación de casos del gran de Buenos Aires y del interior del país. Los autores suspenden las visiones reduccionistas de este fenómeno, en donde se liga a los “barras brava” y sus prácticas con la barbarie y la sin razón. Esto lo realizan a partir de posicionarse frente a las acciones violentas concibiéndolas como prácticas con diferentes sentidos sociales, encuadradas dentro de la cultura del aguante, resultante de condiciones estructurales. Esta premisa posibilita el análisis de las distintas moralidades en torno al uso de las armas de fuego en los “combates” entre los diferentes grupos que lideraron la “barra brava” del mismo club de fútbol e indagar en los procesos de construcción de identidades, por un lado a partir de la configuración de una narrativa que dé sentido a sus familiares y allegados la muerte de un hincha, por el otro en torno a las construcciones de género y corporalidades masculinas en las prácticas y cánticos en el estadio. Es decir que estas investigaciones dan cuenta que detrás de estas prácticas, los actores sociales ponen en juego sus identidades, moralidades y masculinidades encuadrado esto dentro de la cultura del aguante, que la prensa en muchos casos se encarga de reproducir en lugar de analizar.  
La segunda sección titulada “Otras tramas, otros problemas y algunas soluciones” nos acerca a la problemática de la violencia en el fútbol y las medidas implementadas en México, Brasil, Colombia, Inglaterra, Bélgica y Francia. Este ejercicio de descentralización del caso local permite poner bajo la lupa las singularidades del suceso argentino para la planificación de políticas públicas que respondan a las particularidades de esta cuestión, ampliamente analizadas en la primera sección. El ejercicio comparativo le permiten a Segura Trejo y Murzi afirmar que “…en Argentina, una de las aristas principales del fenómeno de la violencia tiene que ver con la red de relaciones y complicidades existente entre el poder político, los clubes y las barras bravas” (2013: 291) por ello plantean más adelante que la “Argentina tiene el desafío de encontrar sus propias alternativas y esquemas” (2013: 292)[2].  Por ello, las construcciones estigmatizantes efectuadas mediáticamente en torno a la “porra plus” en México se comprende en la medida que la mayoría de los clubes son empresas y estos grupos no responden a los intereses corporativos. La experiencia en Bogotá del programa “Goles en Paz” que consistió en un proceso consensual entre hinchas e instituciones, para la conformación de los puestos de mando unificados, entendiéndose éstos como las reuniones previas a los partidos, donde se cuenta con los representantes de las “barras”, instancias oficiales y deportivas. 
Asimismo, el análisis de los casos europeos nos permite ver la existencia de distintas soluciones a partir de diagnósticos críticos del fenómeno y definiciones por parte del Estado sobre la modalidad de considerar al fenómeno futbolístico y a los aficionados. Esto llevó en el caso inglés a apreciar a los espectadores como parte del fenómeno, además de las medidas conocidas de exclusión a partir de los altos costos de las entradas, se produjo el remplazo de los agentes policiales, por los llamados “stewards”, civiles capacitados para organizar grandes grupos y mediar en caso de ser necesario, sin el perfil represivo que caracteriza a los agentes. En cambio Bélgica, decidió tomar otro camino al de la estigmatización de los grupos radicales y propició medidas para su inclusión. En ese terreno aparecen los “fan coaching” que consiste en el acompañamiento social de estos grupos a partir de distintos especialistas de las ciencias sociales para la búsqueda de empleo, capacitación, creación de normas de conducta para dentro y fuera de los estadios, como afirman los autores “La manera de afrontar las tensiones pasó entonces por la creación de lazos estrechos entre aficionados y clubes más que en la ruptura de los mismos como ocurrió en Inglaterra” (2013: 279). El último caso europeo presentado es el de Francia que ha implementado medidas como la incorporación de los “stewards” pero no ha producido un programa sistemático de acompañamiento social. Volviendo a Latinoamérica la experiencia de Brasil incorpora una nueva arista para el análisis de las políticas públicas de seguridad en los espectáculos deportivos, como son las exigencias internacionales para la realización de mega eventos, donde la FIFA exige la suspensión de artículos del “estatuto del hincha” que buscan prevenir la violencia como la venta de bebidas alcohólicas en los estadios, privilegiando la dimensión mercantil del fenómeno futbolístico.
En la sección llamada “La gestión de la “Seguridad”: represión y prevención” se vuelve al caso argentino, analizando las medidas implementadas en las últimos treinta años en materia de políticas públicas. Lo primero que dejan en claro estos trabajos es el reduccionismo que se realiza desde las políticas de seguridad sobre la problemática de la violencia en el deporte, donde se focaliza en aquellos hinchas que tienen determinadas comportamientos. Asimismo estas políticas no tienen en consideración los sentidos que para los actores tienen estas prácticas, al mismo tiempo se asimila a la violencia en el fútbol como un hecho de inseguridad, es decir se busca criminalizar determinadas acciones a partir de un parámetro de legalidad, donde todos los simpatizantes asistente al estadio son observados como medio de prevención. Se trabaja sobre la idea de que los hinchas de fútbol son en esencia sujetos peligrosos que deben ser conducidos, observados y controlados ya desde antes del ingreso al estadio, para recibir luego dentro de él un monitoreo constante. Las formas de prevenir las violencias en el fútbol continúan teniendo como horizonte la identificación y catalogación de los contraventores. Estas medidas no tienen en consideración las condiciones sociales de producción y la totalidad de los actores que forman parte de este fenómeno. Es decir, ellas son medidas, que se centran en la represión ante hechos que afecten la “seguridad”. Para superar tal situación resulta oportuno reformular el problema, hablando de “ambientes de violencia”, donde estos hechos tienen múltiples factores y actores entre los que se destacan: históricos, organizativo-institucionales, políticos, jugadores, simbólicos, paradigma de seguridad, estadios, mediáticos, hinchas comunes, que son parte de la problemática y que los abordajes desde la política no han atendido a ellos. Es decir la problemática de la seguridad no es solo de un grupo de hinchas que generan hechos de violencia, por el contrario es la convivencia de dichos factores. Es decir, este enfoque de trabajo invita a los actores encargados de la planificación y ejecución de políticas de seguridad, a asumir una nueva mirada ante este problema, donde buena parte de la estructura institucional estatal forma parte de la cuestión.
A lo largo de este volumen de cuatrocientas páginas encontramos diferentes maneras de mirar y de comprender a la violencia en el fútbol, estas tienen como preocupación y deseo el contribuir a la planificación y ejecución de políticas públicas que permitan revertir la situación actual de respuestas del Estado ante un hecho en particular, pero sin atender las múltiples aristas que este problema tiene. Al mismo tiempo que abre el debate sobre el lugar asignados a las investigadores y a los científicos sociales en las instancias de discusión y gestión de las políticas de seguridad.
Este libro invita a la construcción de diálogos e intercambios para la planificación e intervención de todos los actores en las diferentes instancias de la política pública, para superar la historia de fracasos compartidos que caracteriza esta problemática social, por un lado de las políticas de seguridad que en sus medidas espasmódicas no solucionan ni previenen los hechos de violencia y de la Academia que no ha logrado que los resultados de sus investigaciones graviten a la hora de sancionar nuevas medidas por parte del estado.


Fuente: http://www.ludicamente.com.ar/revista/ludicamente-n%C2%B0-5-juego-y-deporte-el-cuerpo-como-herramienta-l%C3%BAdica/rese%C3%B1a-del-libro-%E2%80%9Cviolenc

Top 6 se las hinchadas más peligrosas del mundo

1)


Hablar de los Ultra Bad Boys es un tema serio. Esta hinchada es considerada como una de las más peligrosas por lo violento que pueden ser sus hinchas. Los fanáticos serbios tienen por costumbre presionar, en todo momento, a su equipo para que gane y, sobre todo, para que juegue bien.

2)


Este equipo húngaro es conocido por tener una de las barras bravas más duras del mundo. Desde principios de los años noventa, el club se ha visto envuelto en controversias por el comportamiento de sus hinchas y eso le ha pasado factura en varias oportunidades.

3)


Los Irriducibili son el típico caso de barra brava que se deja guiar por ideologías políticas. Este grupo se considera como un conjunto ultra derechistas y nacionalista. En varios partidos han mostrado pancartas con esvásticas o, incluso, han realizado el famoso saludo fascista.

4) 

El fútbol argentino está caracterizado por tener a una de las hinchadas más acérrimas del mundo. Una de las barras clásicas que tiene este país es La 12, quienes apoyan a muerte a Boca Juniors. En los últimos años han sido responsables de tiroteos, saqueos y robos a vendedores y simpatizantes.

5)

Pero si hablamos de Boca Juniors, River Plate no puede quedar fuera. Los ‘millonarios’ tienen como barra brava a Los borrachos del Tablón, la cual tiene la misma fama violenta que la de Boca Juniors. En el 2011, cuando el equipo descendió de categoría, los hinchas hicieron destrozos en el propio estadio Monumental y en las oficinas administrativas.

6)

Real Madrid es uno de los mejores equipos del planeta, pero también son conocidos por tener una de las barras más duras en toda Europa: los Ultras Sur. Por años, esta hinchada tuvo la costumbre de hostilizar, de cualquier forma, a sus rivales, ya sea tirándoles cosas desde la tribuna o simplemente insultándolos.